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JULIO SABALA RECUERDA SU INFANCIA EN VILLA JUANA

 

Hace 25 años salió a la luz el nombre de Julio Sabala. Despegaba en Madrid y los cables internacionales se hacían eco de su éxito. Mañana celebrará este cuarto de siglo junto a sus compatriotas dominicanos con su espectáculo “Julio Sabala: 25 aniversario”. 

Mientras se prepara para esa cita, da una mirada al pasado, a esos inicios humildes que tuvo cuando vivía en la calle Osvaldo García de la Concha (antigua 23), entre la Paragüay y Mauricio Báez, en Villa Juana, sitio en el que su padre, César Sabala tenía su carnicería. 
“Me acuerdo de  la cochera, el cementerio, el club Mauricio Báez, la casa de Leo Corporán, donde vivía Leonel, en la Francisco Villaespesa, donde vivía la familia de Johnny Ventura”, rememora, al conversar  en un encuentro con los medios de comunicación celebrado en el hotel Jaragua la noche del pasado lunes 28.

Recuerda también el nombre de su noviecita, Marinita, o los conciertos improvisados que hacía en la acera de su calle con un micrófono y bocinas que le había comprado su padre. 
 
“El Imitador Inimitable”, asegura que de esa etapa de su vida en el barrio conserva solo cosas buenas. “Queda la esencia, el espíritu de superación, la disciplina, la nobleza heredada de mi pueblo”, comenta, y valora el papel que jugó en los de su generación el club Mauricio Báez, un espacio en el que pudo poner alas a su talento.

Un talento que le valió el ser escogido entre más de 500 jóvencitos para irse con el Circo Los muchachos, a la edad de 14 años. Hoy, con 50 años recién cumplidos, y la mitad de ellos dando forma a su carrera en solitario, dice tener muchas metas que cumplir. “Falta mucho por hacer: programas de televisión, discos, películas, shows, comedias musicales, ‘stand up comedy’, escribir el libro, tener el hijo, plantar el árbol, cumplir con los típicos tópicos para que una persona se sienta realizada”, comenta.

Julio César Sabala de Jesús, nombre completo del artista, da por seguro ser una persona feliz que vive de lo que le gusta, y que los personajes que imita llegan a él cuando se lo ganan. “Ya no depende de que yo quiera, sino de que sean merecedores de ser imitados por el circuito de trabajo que desarrollo”, dice, y que se sabe con el talento de hacerse tan bajito como Sammy Davis, Jr., tan alto como Juan Luis Guerra, tan gordo como Pavarotti, tan guapo como Ricky Martin o tan blanco como Michael Jackson.  

(Íntimo)
Un artista que dice creer en la disciplina

“Me ayuda a sobrellevar este ritmo vertiginoso: no fumo, no bebo, no me drogo, por tomar no tomo ni café, nunca me he emborrachado”, asegura Julio Sabala al hablar de la disciplina de vida que lleva, la que según dice, le ha permitido llegar a unos 50 años muy piropeados.

Una de las frases que han marcado su vida es: “El éxito es alcanzar lo que uno quiere y la felicidad es valorar lo que uno tiene”. “Ese término hace que tenga un gran acicate para mi superación porque las cuotas de éxito siempre son relativas”, sostiene, y que valora el estar en salud, y poder compartir con su familia y con su pueblo.









(fuente: Listín Diario)

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