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domingo, 18 de enero de 2015

Entendiendo la figura del déficit fiscal.

RD CRECIÓ EN VIRTUD DE UNA POLÍTICA FISCAL EXPANSIVA.
En el período correspondiente a los años 2009-2012, ante el recrudecimiento de la mayor crisis económica y financiera desde la Gran Depresión, el gobierno de turno asumió una política fiscal expansiva como mecanismo de protección ante la desaceleración económica que se había vaticinado, y que en efecto, llegaría. Solo hay que saber que entre el año 2007 y el año 2009, la economía mundial pasó de un crecimiento de 3.9% a un decrecimiento de -2.1%.
Ahora bien, ¿qué es eso de política fiscal expansiva, y por qué se escogió esta para paliar los efectos de la crisis económica y financiera?
Una política fiscal expansiva es considerada una medida de estímulo económico, que por lo general, se emprende en medio de tiempos de contracción económica --o lo que es lo mismo, en tiempos de crisis económica-- y la misma tiene por objetivo compensar por una desaceleración de la actividad económica o una disminución de la demanda agregada, valiéndose de un mayor nivel de gasto público que contribuya a propiciar un dinamismo económico que garantice crecimiento y niveles de empleo aceptables.
Desde la identificación de los ciclos económicos como fenómeno rítmico del desenvolvimiento de las economías, donde un período de expansión económica siempre es seguido por uno de contracción, las políticas contracíclicas han consistido en disminuir la participación del Estado en las economías en tiempos de expansión, por ejemplo reduciendo el gasto público, y lo contrario, aumentando el gasto público, en los tiempos donde la actividad económica amenace con ralentizar.
Ante precisamente eso, un constreñimiento de la economía mundial fruto de la crisis económica y financiera iniciada a finales del 2007, la economía planetaria en términos consolidados se desplomó, colocando así al poder político constituido en una disyuntiva ante qué hacer. Encarando esta situación, la República Dominicana bajo el mando de Leonel Fernández, decidió aplicar una política fiscal contracíclica en su vertiente expansiva, aumentando el gasto público, con la esperanza de que nuestra economía no corriera la misma suerte de los países que empezaban a experimentar recesiones económicas.
Lógicamente, sobre lo anterior podríamos inquirir lo que sigue: ¿Realmente corría la República Dominicana el riesgo de caer en una recesión económica? y ¿se logró el objetivo de preservar el crecimiento económico con la política fiscal aplicada?
La respuesta a la primera pregunta es un retundo sí; un pronóstico que en su momento no solo fue vindicado por el gobierno dominicano sino además por el Fondo Monetario Internacional. En la carta 09/393 de fecha 9 de noviembre de 2009, el Fondo Monetario anunció un crédito de 1,700 millones de dólares a favor del país, acompañado de las siguientes declaraciones del presidente interino del Directorio Ejecutivo, Murilo Portugal: “ Tras varios años de rápido crecimiento, la economía dominicana se debilitó considerablemente en 2009 debido a la recesión económica mundial. Las autoridades ajustaron de manera oportuna la política monetaria, con el fin de estimular la actividad económicaÖEl marco de política macroeconómica de las autoridades, apoyado por el Acuerdo de Stand-By con el Fondo, tiene por objeto limitar los efectos de la desaceleración mundial sobre la economía dominicana aplicando políticas contra-cíclicas de corto plazo, y estableciendo las condiciones necesarias para garantizar un crecimiento robusto y sostenido. La implementación exitosa de este programa también hará posible el otorgamiento de un monto significativo de financiamiento proveniente de otros organismos multilaterales, lo que creará espacio para una respuesta fiscal adecuada”. 
En adición a esta clara opinión del FMI, la caída de las exportaciones hacia Estados Unidos y Europa; la disminución en el envío de remesas de la diáspora dominicana en el exterior y el virtual estancamiento entre 2008 y 2010 de la llegada de turistas al país auguraban una lentificación, cuando no una completa paralización, del crecimiento económico.
En cuanto a la segunda pregunta acerca de si se lograron o no los objetivos de la política fiscal expansiva, los datos muestran una realidad incontrovertible. Entre 2009 y 2012 la economía de la República Dominicana creció en promedio 3.7% anual, con una inflación siempre por debajo de un 8%, y con una tasa de empleo relativamente estable. En ese mismo período de tiempo Europa creció un 1.3% anual; los 34 países desarrollados integrantes de la OCDE un 0.4% anual; Estados Unidos un 0.9% anual; el hemisferio occidental completo un 3% anual; y el mundo, un 2.8% anual.
Política fiscal expansiva = Déficit
Las políticas fiscales expansivas tienen sus consecuencias. En la mayoría de las economías, cuando las mismas son emprendidas se generan déficits fiscales, toda vez que el gobierno decide gastar más dinero de lo que ingresa, y República Dominicana no escapó a esta realidad. Entre 2009 y 2012, nuestro país acumuló un déficit promedio anual de 3.7% del PIB. Aunque con las cifras presentadas precedentemente queda claro que incurrir en estos déficits cumplió su cometido, aún no hemos contestado las interrogantes que surgen en torno a la figura del déficit fiscal, porque, ¿qué es eso de déficit fiscal?, ¿constituye el mismo algún acto reñido con la ley? y ¿es el déficit bueno o malo?

Un déficit fiscal no es más que el balance que obtenemos al restar de los ingresos del Estado sus egresos, y donde los segundos exceden los primeros. Salvo a que exista una ley que expresamente limite o prohíba incurrir en un déficit fiscal, o que el monto total de lo gastado en un año no haya sido introducido al presupuesto general de la nación, un déficit fiscal nunca podrá ser ilegal. Podría ser prudente o imprudente; oportuno o inoportuno; necesario o innecesario; mesurado o exagerado, pero jamás podría ser ilegal, puesto que el mismo es, simplemente, una decisión de política fiscal del gobierno de turno, con la que usted, naturalmente, podría estar o no de acuerdo.
Pretender utilizar exclusivamente el indicador del déficit fiscal para proyectar el estado general de una economía, en busca de contestar si el mismo es bueno o malo, podría dejarle en el mismo centro de un intrincado laberinto. Y es que en lo relativo al déficit fiscal y su relación con el crecimiento económico, se encuentra de todo. Tenemos el caso de Noruega donde entre 2009 y 2012, se registró un superávit fiscal promedio de 13% del PIB por año; sin embargo,  para ese mismo período de tiempo, su economía solo creció un 0.7%. Lo mismo sucedió en Kuwait, donde a pesar del elevado precio del petróleo, su economía creció 2.3% anual, mientras registraba unos astronómicos superávits fiscales de ¡23% del PIB!
También se pueden observar países con altos déficits y poco crecimiento económico, como es el caso de España, que en ese mismo cuatrienio registró un decrecimiento económico de -1.6% anual, al tiempo que acumulaba déficits fiscales anuales de 10.2% del PIB. Lo mismo que Estados Unidos, quien con déficits fiscales anuales de 11.25% del PIB, solo registró un crecimiento anual de 0.9%.
De lo anterior se colige una verdad indiscutible:  ni una política fiscal expansiva (déficits), ni una política fiscal contractiva (superávits) pueden considerarse en sí mismas condicionantes del crecimiento económico, ya que en la aplicación de ambas, siempre hay economías que crecen, unas que crecen menos y otras que decrecen.
Cuando se pasa balance a ese turbulento cuatrienio, y se pone en perspectiva de lo que ocurría en la escena internacional, se llega a la ineludible conclusión de que República Dominicana representó un caso de éxito, ya que logró crecer, merced de una política fiscal expansiva, sin incurrir en déficits fiscales excesivos. Y aunque la categorización de excesivo siempre será relativa, no puede ignorarse el hecho de que mientras el déficit fiscal promedio de la República Dominicana fue de 3.7% del PIB, el de los 34 países agrupados en la OCDE fue de 6.35% del PIB  y el del mundo fue de 5.77% del PIB, al tiempo que un 95% de los 213 países que integran la base de datos del Banco Mundial, incurrieron en déficits fiscales en ese mismo periodo de tiempo.
Como se ve, la figura del déficit no fue exclusiva de nuestro país en ese engorroso cuatrienio, sino una realidad en todo el mundo. Sin embargo, lo que sí fue un fenómeno exclusivo de la República Dominicana, fue el cómo se llegó a la conclusión de que el déficit del año 2012 de 6.5% del PIB (déficit del gobierno central) de alguna manera representaba un fraude al Estado y al pueblo, convirtiéndolo en arma de lucha para algunos, y en escudo para otros. En lo que será la última entrega de esta serie, el próximo domingo haremos un esfuerzo por desnudar ese déficit, sus motivaciones y sus circunstancias, tratando de despejar mito de realidad.




Fuente: Listin Diario

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